No tenemos abuela

 

… ni tampoco mucha experiencia con esto de las críticas, la verdad. Especialmente con las malas.

No es por alardear, pero casi todas las críticas que nos han llegado de El Bicho son tan buenas que nos sacan los colores. No creemos que tenga nada que ver con el hecho de que casi todas estas críticas vienen de madres, padres, amigos y parientes.

Bromas a parte, aunque el feedback que hemos recibido es mayoritariamente bueno, sí hemos recibido críticas de todos los tipos.

Éste es un tema que teníamos hablado desde el principio: Publicar significa exponerse a la opinión (e incluso a la crueldad) de lectores y “opinadores”. Teníamos pensadas de antemano las formas más adecuadas e inteligentes de reaccionar ante una crítica… pero la verdad es que a la hora de la verdad lo que se activa primero no es lo que has decidido racionalmente, sino algo mucho más primario.

Todos sabemos (y si hay alguien que no, puede consultarlo en este blog ) que hay tres tipos de críticas “oficiales”. Así es como reaccionamos nosotras a ellas, y a unas cuantas más de nuestra cosecha, antes de que se activara nuestra decisión racional:

 

A.      Crítica de abuela: “Todavía no me he mirado el libro, pero es maravilloso”.

 

Significa que esa persona no sólo no se ha mirado el libro, sino que tampoco tiene ninguna intención de hacerlo.
Éstos comentarios suelen venir de gente que nos quiere mucho, muchísimo. Son de nuestro club de fans por el simple hecho de que existimos. A su entender, lo hacemos todo bien y no les hace ninguna falta comprobarlo.

 

Reacción: Ternura y amor infinitos e incontrolables.

 

B.      Crítica positiva: “Este libro me flipa, no puedo parar de mirarlo y releerlo”.

 

Nada mejor para el ego que unos cuantos piropos. Cuando alguien se ha leído el libro y se deshace en halagos sobre el texto, las ilustraciones, la edición, los detallitos… se nos hincha el alma. Este tipo de críticas son especialmente mágicas cuando vienen de alguien “del gremio”, que ha visto miles de libros y que ha perdido el miedo a dar su opinión experta en temas “librísticos”.

 

Reacción: Nos sonrojamos al máximo y nos convertimos en bombillas sonrientes.

 

C.      Crítica constructiva: “Está muy bien el libro, pero…”

 

Las críticas constructivas sirven para mejorar. Señalan todas esas cosas que no han salido del todo bien, sin perder la perspectiva de que, en general, el trabajo está bien hecho. Hemos recibido comentarios  de todo tipo. Algunos han sido bastante recurrentes, y hemos tomado buena nota de ellos para la próxima.

 

Reacción: La palabra “pero” tiene un curioso doble efecto. Nos eriza los pelos de la espalda cual lobas a la defensiva. Gruñimos y enseñamos los dientes. Pero también nos genera una incontrolable curiosidad por saber qué vendrá después. Con la práctica hemos ido viendo que después suelen venir comentarios bastante razonables, así que ahora ya no se nos eriza tanto el pelo.

 

D.      Crítica neutra: “Pse… está bien”

 

Esté tipo de crítica demuestra, a nuestro entender, falta de interés. Nunca nadie ha conseguido motivar a todos los públicos, y nosotras tampoco lo hemos pretendido. Es totalmente legítimo que El Bicho no te cause ni frío ni calor, pero…

 

Reacción: … Pero si no te causa algún efecto es que no lo has entendido bien. Léelo otra vez, fíjate en las ilustraciones. Es una obra maestra. Ataque de orgullo de las autoras.

 

E.       Crítica destructiva: “Este libro es una mierda y está todo mal”.

 

Hay muchos motivos que llevan a alguien a destrozar verbalmente el trabajo de otra persona, pero en general, la única intención es precisamente esa: Destrozar. Las críticas destructivas son malvadas. Puede que lleven razón en lo que dicen, pero su falta de balance desvirtúa lo que podría ser material de reflexión y mejora.

 

Reacción: ¿Sabéis esas escenas en las que el Coyote acaba aplastado debajo de una roca, un piano o un yunque? Eso es exactamente lo que nos pasa por la cabeza.

 

Por el momento, la mayoría de comentarios han venido acompañados de nombre y apellidos. Y como dice Julián, nuestro editor, “la gente se suelta más cuando puede conservar el anonimato”. Así que las críticas de verdad vendrán dentro de un tiempo, gracias a un cuestionario que están preparando los chicos de Editorial Próxima. ¡Estamos ansiosas por ver los resultados!

 

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