Cuando todo empieza a ser real

El Bicho la prueba
… Y pasado el estrés, viene la larga espera.
 
A veces, cuando una pasa mucho tiempo trabajando en un proyecto, el objetivo final pasa a un segundo plano, parece que pierde importancia. Mandamos El Bicho a imprenta (¡por fin!) y durante unos días pareció que el trabajo ya estaba hecho. Habíamos terminado. Entramos en un estado de standby: sabíamos que estábamos en el ojo del huracán y que pronto llegaría otra ráfaga, pero ésta parecía todavía muy lejana.
 
Lo bueno de este estado de espera sin desespero es que los resultados llegan por sorpresa, y te alegran la semana.
 
Un viernes por la mañana recibimos un mail de Julián: “Han llegado las pruebas de impresión. ¿Queréis verlas?”
 
Si sacar un libro es como pasar un embarazo, las pruebas de impresión vienen a ser así como una ecografía en alta definición. Por nada del mundo te perderías ese momento y anulas todo para acudir a la cita. Esa misma tarde fuimos todos al despacho de Julián.
 
Y ahí nos quedamos todos sin palabras, como en una estampa de pesebre. Las mamás y los papás adorando al Bicho recién nacido, todavía desgarbado, sin coser y a medio hacer.
 
Imagínatelo. Llevas dos años trabajando en algo que, de alguna forma, no es real. Y de repente tienes en tus manos una prueba física de que el proyecto tira adelante. Puedes ver, tocar y oler tu trabajo y, por primera vez, te das cuenta de que está pasando de verdad.
 
Estás cumpliendo tu sueño.
IMG_4118 (1)prueba de impresión el bicho
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