El pánico a los tres ceros o por qué el tamaño importa

Pregunta: ¿Qué no darías para que tu libro sea exactamente igual que en tu cabeza?

Respuesta: Darías todo. Incluso lo que no tienes. El problema es que no lo tienes, claro.

Mirar presupuestos de imprenta es bajar de tu nube donde todo es fácil y recordar de repente: Los artistas somos pobres.

Cualquier cosa que no sea escribir y dibujar la historia a mano en una libreta de espiral hace subir los números, provoca sudores fríos y hace estallar el cerebro en modo obsesivo-compulsivo: “Que no llegue a los tres ceros, que no llegue a los tres ceros, que no llegue a los tres ceros…”

Por el camino de las decisiones El Bicho se ha transformado significativamente. Ha cambiado un poco de colores, y sobretodo, ha menguado de tamaño. Originalmente medía el doble de lo que ha acabado midiendo.

Parte de la gracia de trabajar con un presupuesto ajustado es que te obliga a pensar alternativas. Y resulta que algunas son fantásticas. El Bicho nos ha salido bajito pero resultón, y tiene la ventaja de que te lo puedes llevar de paseo sin necesidad de sufrir una contractura o necesitar un bolso extra grande.

Y quién sabe, quizás un día El Bicho crezca para que podáis ver las ilustraciones de Patricia a tamaño natural…re ajustador de sueños

2 Comentarios
  • Mireia

    12 Abril, 2016 at 5:20 am Responder

    Mi abuela siempre decia “al pot petit hi ha la bona confitura”

    • Patricia

      16 Abril, 2016 at 7:46 pm Responder

      Mi abuela también lo decía! 😉

Escribe un comentario